Jannik Sinner dejó atrás una de las estadísticas que perseguían su carrera

Jannik Sinner continúa escribiendo su propia historia en el tenis mundial. El número uno del ranking ATP se consagró bicampeón de Wimbledon tras derrotar al alemán Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4 en una final intensa que se expandió durante 3 horas y 46 minutos.

El italiano volvió a imponerse en el césped del All England Club y sumó el quinto título de Grand Slam de su carrera, reafirmando el dominio que viene ejerciendo sobre el circuito y consolidándose como el principal referente del tenis actual. Más allá del trofeo, la victoria tuvo un significado especial para Sinner. Durante los últimos años arrastró una curiosa estadística que se había transformado en una especie de cuenta pendiente: nunca había logrado ganar un partido de Grand Slam que superara las tres horas y cincuenta minutos de juego.

Frente a Zverev estuvo muy cerca de volver a enfrentarse con ese desafío. Sin embargo, el encuentro finalizó apenas cuatro minutos antes de ese límite, lo que le permitió conquistar el título sin tener que volver a lidiar con un registro que acompañó buena parte de su carrera. El partido estuvo marcado por la paridad desde el comienzo. Zverev se quedó con el primer set en un tie-break ajustado y obligó al italiano a reaccionar. Sinner respondió con personalidad, igualó el encuentro en otro desempate y, a partir de allí, tomó el control del desarrollo para cerrar el partido con autoridad en los dos sets finales.

Con esta nueva consagración, el italiano mantiene una amplia ventaja en la cima del ranking ATP, donde acumula 13.450 puntos. Salvo una caída inesperada en los próximos meses, todo indica que volverá a finalizar la temporada como número uno del mundo, la imagen de la celebración dejó otro detalle de que ya empieza a convertirse en una tradición. Como ocurrió en otras grandes conquistas, Sinner levantó el trofeo luciendo su inseparable Rolex Cosmograph Daytona, un reloj que se transformó en una marca registrada de sus títulos y que muchos fanáticos ya consideran su amuleto de la suerte.

A sus 24 años, atraviesa el mejor momento de su carrera con dos Wimbledon consecutivos, cinco Grand Slams en su vitrina y un liderazgo cada vez más sólido en el ranking, Sinner continúa construyendo un legado que lo posiciona como uno de los grandes protagonistas de esta generación y un firme candidato a marcar una época en el tenis mundial.


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